El valor de lo simple

Bueno, Bonito, Barato

Aunque dedicar un post seguramente no es lo más ortodoxo, me gustaría hacerlo en esta ocasión. Dedico estas líneas a los amantes de las teorías de gestión perfectas, a los fans de las integrales triples, a los fieles seguidores del “ya que estamos, podríamos incluir…” y sobretodo, a los que piensan que cuanto más complicada es la gestión, más mola.

 Allá vamos.

¿Verdad que en más de una ocasión nos ha tocado definir, desplegar o revisar un proceso, producto, etc.? ¿Verdad que utilizamos técnicas y herramientas de gestión para ello? ¿Verdad que en ocasiones hemos desplegado metodologías de gestión poco útiles o de bajo rendimiento? ¿Verdad que a veces hemos confundido que el método era el fin y no el medio?

Permitidme contaros mi impresión personal en este sentido.

Al principio vivimos el boom de la normalización. Eran aquéllos tiempos en que la ISO 9000 campaba a sus anchas; ¡qué mejor herramienta descriptiva que un flujograma! Sí, es cierto, permite obtener mejoras “a golpe de vista” y favorecer la estandarización, si bien, requiere saber dibujar e interpretar, corriendo además el riesgo de quedarse obsoleto en 3 meses.

Después llegó la moda de los indicadores. ¿Pero cómo no vamos a medir los procesos para mejorarlos?…y venga Mapas de Procesos…Sin querer quitarle ni medio pelo de importancia a los indicadores (más aún tras EFQM 2010), la ultramedición talibán suele implicar la necesidad de un bonito presupuesto para la última herramienta de BPM marca ACME, y además, tener que esperar a superar ciclos de medición para establecer mejoras.

Por supuesto que estas herramientas han sido, son y serán de utilidad (y obligatoriedad) en determinados ámbitos y retos de gestión. No seré yo quien las demonice. En cualquier caso, si queremos balancear entre la eficacia de un análisis preciso y la eficiencia de esfuerzo sin duda, me quedo con la herramienta definitiva para la Mejora y la Innovación y que mejores resultados ofrece: el post-it.

Efectivamente, si lo que queremos es desplegar la gestión de manera descentralizada (cada líder en su propio ámbito directivo), con participación de las personas de su equipo y otros Grupos de Interés, favoreciendo la creatividad y el carácter lúdico, invirtiendo un tiempo razonable y obteniendo una visión global que permita identificar mejoras os garantizo que no he encontrado herramienta más singular.

Os cito algunos ejemplos de uso en los que, por cierto, alguno de vosotros ha participado directamente:

  1. Como análisis del modelo de negocio de la organización o área, y generación de nuevos entornos de valor.
  2. Como descripción de la experiencia de los clientes, empatizando con éste.
  3. Como instrumento de reorientación del valor la propuesta de valor y percepción de la mismo por los Grupos de Interés.
  4. Como soporte para el planteamiento de ideas creativas en una reunión de 80 personas.
  5. Como medio para desarrollar prototipos en equipos de creatividad.
  6. Como herramienta básica para la mejora de procesos.

Todo ello, con colores, en 2 horas, y por menos de 1 euro. ¿Quién da más?

PD. La imagen es un caso real de este cura hace 2 semanas. Más adelante si os apetece, os cuento mis impresiones sobre la importancia (vital) del entorno para favorecer la creatividad.

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Acerca de Óscar Gracia Oliván
Director División Cegos Deployment Firma consultora especialista en el I D i de sistemas avanzados de gestión empresarial, siempre enfocados a incrementar el nivel de eficacia de las organizaciones a través de la mejora de sus activos intelectuales, generadores fundamentales de valor y principal ventaja competitiva sostenible

4 Responses to El valor de lo simple

  1. Anónimo says:

    Hay que ver lo que da un post it de si…y ué razón tienes. Lo que pasa que lo que es importante que luego lo que se pone en el post it que alguien lo recoja para implantarlo de verdad

  2. Pascual Izaguerri says:

    En cada ‘Chispa’ te superas. Fantástico Post Oscar !!!

  3. Gabriel Beldarrain says:

    Hay un libro de Marketing titulado ‘El poder de lo simple’, que leí hace años y me encantó. Ahí está la gracia, en hacer algo simple que sea, a la vez, bueno, bonito y barato.

    Y más vale que nos demos prisa, porque si no queremos caer en lo ‘barato’ (¿cómo competir con los chinos?) tendremos que pensar en algo que sea bueno, a poder ser bonito y, en todo caso, FÁCIL, SIMPLE.

  4. Evidentemente el post-it no deja de ser el medio que favorezca la participación. En mi experiencia personal, la lección aprendida es el beneficio que tiene el balanceo entre la hiperexhaustividad del análisis y las decisiones basadas en un plano participativo.

    Probadlo…

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