El lado oscuro de la EFQM

Justo hoy, en la víspera de todos los santos, el Sr. Lucas da el pelotazo y vende a Disney los derechos de la saga de Star Wars. Uniendo los dos conceptos se me ha ocurrido pensar si existe “el lado oscuro de la EFQM”. ¿Realmente la aplicación el modelo redunda siempre en beneficios? Igual que cualquier otro elemento de la naturaleza, ¿en exceso puede provocar daños?, ¿Qué riesgos se asumen en una iniciativa de mejora en la gestión?…

 

No tardaré ni una línea más en concluir que el Modelo EFQM es sin-nin-gu-na-du-da una referencia más que válida para mejorar la gestión y, en consecuencia convertir nuestra organización en una entidad más competitiva y diferente. Un día de estos hablamos sobre cómo.

 

Lo que sí que es cierto es que he visto (y me costa que más de uno/a de vosotros también) varios casos de “EFQMitis” que, como cualquier enfermedad, debe ser prevenida, y en su caso, diagnosticada y tratada.

 

A continuación 4 casos singulares (…del último año)…

 

Vigorexia EFQM

Todo debe estar documentado, medido, con objetivos, desplegado de manera planificada, revisado con creatividad, …algo así como come cada día 5 piezas de fruta, anda 3 km, bebe dos litros de agua, duerme 8 horas, …, y reza tres Padre Nuestro….

Evidentemente, un buen uso del modelo, como él mismo propone, es centrar la gestión en los aspectos clave, repito, clave. Ni os imagináis los Mapas de Procesos que hay por ahí que se quedan obsoletos antes de finalizarse.

Posible tratamiento: para empezar, un buen Equipo Guía (de peso) que discrimine el polvo de la paja y vele por que las soluciones sean transversales.

 

Obsesión por la belleza

Veeenga a trabajar cuestiones “que aportan puntos”, incurriendo en costes de perfeccionamiento innecesarios, o lo que es peor, hacerlo por la simple razón de que es importante para el reconocimiento tal o cual.
Aunque EFQM aporta (especialmente en los procesos de obtención de un Sello de Excelencia o Premio Europeo) un estímulo que dinamiza y cataliza el cambio en la gestión de las Organizaciones, está claro que centrarnos sólo en el reto de un trofeo y ver el medio como un fin, no aporta mejoras sostenibles sino “de plástico”

Posible tratamiento: Involucrar (más aún) a las áreas de la cadena de valor de la Entidad que sienten de cerca la respiración del mercado.

 

Miopía EFQM

“¿Pero esto de EFQM no es la ISO?…¿Esto no lo lleva el/la de Calidad?”. Y mil y un argumentos más de que este es un tema que le sirve a otros para mejorar. Las personas con mando no visualizan las mejoras, o en su caso, las identifican como algo ajeno a su realidad.

Posible tratamiento: Integrarlos en las varias etapas (siempre de manera eficiente); que vean lo que consiguen y participen en su diseño, por ejemplo, dando ok a determinados enfoques con un análisis de riesgos.

 

Resaca del día D+1

Yupiiiii ya tenemos el reconocimiento EFQM (generalmente de alto nivel) y, tras el merecido champan, los nuevos enfoques definidos, desplegados y revisados pierden fuerza. Las personas no aplican las nuevas propuestas de gestión, quizás por “el esfuerzo de implantación”. Ojo, que todos llevamos un lio…

Posible tratamiento: Tras el informe de evaluación y con la información del diagnóstico propio es vital tener definida la ruta de continuidad. Discrimina lo realmente implantable teniendo en cuenta el ritmo de la Organización de manera real. Obvio pero pocas lo hacen,..

 

En fin…no pretendo hacer el vademécum EFQMita, pero seguro que tenéis más síntomas identificados…

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¿Nuestra organización tiene una clara visión sobre el cambio?

No hace falta que os diga que el entorno está muy puñetero y que todo va cada vez más rápido. …Y obviamente con la rapidez necesitamos tener una buena visión de la jugada y estar siempre atentos a lo que ocurre.

Repasad este video a ver qué os sugiere…

 

…Y en las empresas, en muchas ocasiones, los cambios ocurren  (internos, externos, de clientes, de no clientes, de experiencia, de expectativa…). Ocurren, queramos o no, y a veces (o muchas veces) nos damos cuenta tarde, o peor, no nos damos cuenta.

La pregunta para darle una pensada… ¿Qué sistemas o mecanismos tiene tu empresa (o tu área) para no perder ni un pelo de atención sobre el cambio? ¿De qué manera nuestra visión es correcta?… Por ejemplo, a través del…

….seguimiento de cambios en la experiencia del cliente?

……..seguimiento de los comentarios y actividad en la redes sociales?

………….seguimiento del impacto de los cambios organizativos en el cliente interno y en el final?

 

Y si no tenemos una visión clara sobre el cambio, ¿Cómo podemos ser capaces de mejorar? ¿y de Innovar?

¿La Excelencia nos lleva a la incompetencia?

En primer lugar, gracias Carlos por mandarme esta entrevista tan interesante http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120924/54351763371/la-contra-gabriel-ginebra.html os propongo un vistazo rápido para repasar la respuesta a la pregunta título del post.

Realmente ¿el afán de perfeccionismo nos hace incompetentes?…dicho así, sin duda alguna. Os podría contar (y vosotros a mi) más de un caso en el que un proyecto de  mejora o de innovación ha fracaso porque en el papel era perfecto. Qué procedimientos, qué alineación, …qué teorías tan perfectas. Iniciativas en las que el enfoque era de Harvad y en las que simplemente, no se pensaba con visión usuario;… nadie pensó que en el cohete perfecto, los cosmonautas tenían que caber.

¿Pero esto es Excelencia? ¿realmente corresponde a la búsqueda de lo perfecto?…Pues yo creo que no. En la Excelencia, como en la naturaleza, la clave es el equilibrio. Balancear la teoría con la práctica y gestionar el grado justo para que los sistemas de gestión aporten valor.

En muchas ocasiones es mucho más recomendable, implantar inicialmente un nuevo proceso o sistema (aunque no perfecto al 100%) que esperar y esperar hasta que logramos la perfección teórica. Ciertamente el afán de perfeccionismo (que no de Excelencia) genera incompetencia.

Algunos ejemplos, por si lo ubicas en tu empresa…

  • Herramientas y aplicaciones informáticas que no se terminan nunca de implantar por mil cambios y actualizaciones…
  • Diagnósticos cuyo resultado propone que se realice un análisis para ver si es viable tomar tal o cual decisión…
  • Cuadros de mando con mil indicadores que nunca se revisan y que por tanto no son fuente para la mejora…
  • O mi favorita, la legión de consultores con “transparencias de colores” que definen mucho qué y poco cómo…

En cualquier caso, ya me gustaría a mí que el problema fuera de sobredosis de gestión. Más bien, será lo contrario: la no-gestión o decidir por intuición. En esta línea,…, ¿qué tipo de gestión es la que impera en tu Organización? ¿y en tu área? ¿y en tu ámbito de responsabilidad?…¿qué tal una reflexión con tu equipo, en la que identifiquéis en qué punto estáis y, entre todos os planteéis algunas mejoras?

¿Cómo es tu sistema de gestión empresarial?

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